‘Obra ensayística’ Ralph Waldo Emerson

Redacción

El Boomerang

Madrid

http://www.elboomeran.com/obra/540/obra-ensayistica/

Esta edición contiene la versión íntegra de dos de las obras fundamentales de Emerson: La Naturaleza y Hombres representativos.

La Naturaleza puede considerarse como la piedra fundacional del pensamiento con posterioridad devenido ecologista, un librito de prosa hermosa y pensamiento raigal que sigue enseñándonos como mirar con respeto y maravilla al mundo natural.

Hombres representativos consta de cinco largos ensayos sobre figuras de las letras y de la historia universales, Platón, Montaigne, Shakespeare, Swedenborg, Napoleón y Goethe, y sirve para entender, no sólo a cada uno de estos hombres ilustres, sino el valioso pensamiento de Emerson enfrentado a cada uno de estos hitos de la cultura occidental.

El volumen se completa, además, con varios ensayos y conferencias difíciles de encontrar publicados en España y que sin embargo constituyen un auténtico clásico de la literatura universal: «El poeta», por ejemplo, «El escritor estadounidense», o «La confianza en uno mismo».

«Es difícil ser diferente a Emerson porque no sólo fue un escritor de gran ductilidad y penetración, sino un espíritu sensible y libre. Fue un intelectual y un moralista, un místico y un literato. No sólo se interesó por la poesía y la filosofía, sino que pensó la ciencia de su tiempo en términos de sorprendente modernidad. En un siglo cientificista, no fue materialista: creyó que el fundamento del hombre estaba en el espíritu (cuyo elemento es la eternidad)». Juan Malpartida ABCD las Artes y las Letras

Prólogo

Ralph Waldo Emerson vino al mundo en un lugar, Nueva Inglaterra, y en una época, los albores del ochocientos, muy necesitados de lo que acabó siendo su incontestable magisterio. Estados Unidos en la primera mitad del siglo XIX un país recién formado, contaba ya con su más o menos surtida nómina de políticos y héroes, personalidades religiosas y dirigentes militares, incluso hombres de ciencia; hombres que, en ocasiones, cubrían más de uno de estos perfiles: George Washington, David Crockett, Benjamin Franklin. Pero carecía aún de un verdadero padre intelectual, alguien que, sin negar lo más granado de la tradición de Occidente y Oriente, recuperándolo con acento autóctono, pudiera sentar las bases para una identidad vernácula. Ese hombre fue Emerson: un estadounidense consciente de que su llamado estaba en las letras, no en las armas; un hombre que se sabía, no de acción, sino de contemplación; lejos del frente y la frontera, dedicado por entero a mirar al mundo para revelarlo. Y con toda seguridad, esa especialización disciplinaria ayudó a hacer más influyente su figura. Los contornos se reforzaron en su personalidad, y el país ya podía permitirse una mente excelsa y entregada en exclusiva al cultivo del pensamiento. ¿Podía? Más bien lo necesitaba, a juzgar por la popularidad del hombre en vida: casi toda la obra ensayística de Emerson fue escrita con el fin específico de ser pronunciada, no ante universitarios o académicos, sino delante de ciudadanos de clase trabajadora que buscaban mejorar su formación en el salón de conferencias.

Nueva Inglaterra fue ese centro o núcleo irradiador en el que nació nuestro ensayista, con las manos libres, tiempo para pensar, y un entorno que prácticamente se había estado preparando durante decenios para recibirlo. Sin embargo, la obra de Emerson supuso un rechazo de la tradición religiosa que le había amamantado, y se puede leer como un borrón y cuenta nueva con respecto al viento fundador que trajo el Mayflower hasta las costas de Maine. O como su única evolución posible. Porque estaba escrito que el proyecto regeneracionista de los padres fundadores sólo podía cuajar intelectualmente en suelo americano mediante un giro de tuerca más, una radicalización que le quitó ese pelo de la dehesa atlántico y le hizo conjugable de verdad con un mundo virgen. Como prueba de la relevancia que tuvo esta búsqueda de las esencias promovida desde dentro de la religiosidad protestante, depurada hasta el extremo en lo que acabó conociéndose como trascendentalismo, piénsese en la reacción que genera a finales del siglo XIX y en los primeros años del XX el movimiento de los Fundamentals, una serie de panfletos que distribuye la American Bible Leagueen un intento de volver a lo más ortodoxo y cerril de cierto calvinismo. Frente a Emerson y su legado de religiosidad ágrafa, o, más bien circunscrita a la literalidad de la naturaleza, los fundamentalistas promovieron una vuelta a la verdad infalible de la letra tal y como aparece en la Biblia. Y ahí beben, hasta el delirio y la alucinación, las corrientes neoconservadoras, mesiánicas y apocalípticas, que tanto han influido en la política estadounidense de estos últimos años, y con tan nefastas consecuencias.

Lecturalia recomienda la “Obra ensayística” de Ralph Waldo Emerson

Lecturalia

Web

http://www.lecturalia.com/libro/46669/obra-ensayistica

Obra ensayística de Ralph Waldo Emerson:

Esta edición contiene la versión íntegra de dos de las obras fundamentales de Emerson: La Naturaleza y Hombres representativos.

La Naturaleza puede considerarse como la piedra fundacional del pensamiento con posterioridad devenido ecologista, un librito de prosa hermosa y pensamiento raigal que sigue enseñándonos como mirar con respeto y maravilla al mundo natural.

Hombres representativos consta de cinco largos ensayos sobre figuras de las letras y de la historia universales, Platón, Montaigne, Shakespeare, Swedenborg, Napoleón y Goethe, y sirve para entender, no sólo a cada uno de estos hombres ilustres, sino el valioso pensamiento de Emerson enfrentado a cada uno de estos hitos de la cultura occidental.

El volumen se completa, además, con varios ensayos y conferencias difíciles de encontrar publicados en España y que sin embargo constituyen un auténtico clásico de la literatura universal: «El poeta», por ejemplo, «El escritor estadounidense», o «La confianza en uno mismo».

Ralph Waldo Emerson. Obra ensayística

Mar Sánchez Muñoz

A Parte Rei. Revista de Filosofía

Web

http://serbal.pntic.mec.es/~cmunoz11/mar70.pdf

 

Artemisa Ediciones acaba de publicar la obra ensayística de Ralph Waldo Emerson (1803-1882). El prólogo y la nueva traducción corren a cargo de Carlos Jiménez Arribas. Se articula en cuatro partes que permiten reubicar a la figura emblemática del Trascendentalismo, si acaso se le reprochó alguna vez su falta de consistencia, lo que le negó el acceso al Gotha de los filósofos. Carlos Jiménez Arribas, tras repasar las traducciones anteriores en español de la obra de Emerson, se basa, para su trabajo, en Essays and Lectures (1983), editado por Joel Porte, en Nueva York, y nos ofrece una mirada reconstituyente sobre la figura de uno de los padres intelectuales americanos, probablemente poco divulgado.

La primera parte recoge los textos de la Naturaleza (la Utilidad, la Belleza, el Lenguaje, la Disciplina, el Idealismo, el Espíritu y el Horizonte) que constituyen el germen de su pensamiento. En una América en pleno desarrollo industrial y flirteando con los nuevos descubrimientos científicos, Emerson se atreve a fusionar el pensamiento metafísico oriental con la herencia tradicional europea fuera del dogma del cristianismo. No tiene intención de desarrollar un sistema intelectual lógico, sino que intuye la necesidad de sentar las bases para la construcción de una identidad americana propia mediante la asimilación de la mejor tradición Oriental y Occidental que coloque al individuo en el seno de la creación de un Estado nuevo. Para ello, “La naturaleza es sólo una imagen o imitación de la sabiduría, que es lo que está más allá del alma, siendo la naturaleza algo sólo capaz de acción, pero no de conocimiento”. En ello rehabilita la cualidad simbólica de la naturaleza no como objeto ideal contemplativo y estético sino como sistema de creación y de evolución, espejo de la profundidad de la existencia. Y en este sentido el hombre, el individuo participa del orden y de la expansión de su propia existencia.

La segunda parte transcribe dos conferencias. El escritor estadounidense plantea ya una dificultad significativa en la traducción de “scholar” en español, ¿hombre de letras?, ¿erudito?, ¿intelectual? El propio Emerson abre el espectro de este término relacionándolo, además, con el de poeta. Es decir que el escritor no puede desligarse de la realidad cotidiana, ni del saber sin un compromiso ético. No es una pose intelectual. El individuo que participa del sistema cósmico tiene un deber para consigo mismo y para con la sociedad. Sus pensamientos y sus actos no son inocuos, por lo tanto el escritor, antes que nadie, debe desempeñar su labor desde la más absoluta independencia, sin ignorar lo que le liga a su entorno. Escribir desde el pensamiento libre. La imagen de Emerson adicto a las noticias, a las revistas científicas, que recortaba, comentaba, ordenaba y clasificaba escrupulosamente entra en conflicto con los reproches que se le han hecho de intelectual abstracto e incoherente. Parece más bien un militante radical haciendo acopio de las pruebas reales que sustentan su ideología que se manifiesta en sus recurrentes intervenciones en defensa del abolicionismo, de los derechos de la mujer y de los indios. El estudio y el trabajo diario son los que permiten llegar a lo esencial, a lo fundamental, sin lo que ninguna sociedad se sostiene. El trascendentalísta va más allá. Un pensamiento libre no puede ignorar la cultura del que es fruto, pero debe explorar la senda del autoconocimiento. “Do not go where the path may lead, go instead where there is no path and lea ve a trail”. Lo que nos enseñan la naturaleza y nuestros predecesores nos obliga a un ejercicio constante de responsabilización personal. Para ello hay que renunciar a los efectos contaminantes que conllevan ciertos sistemas de pensamiento o ciertas doctrinas, cortar las malas hierbas, sanear el espíritu para construirnos como individuos responsables de nuestros actos. Se trata de una nueva forma de mirar el mundo que consiste en convertir el alma en soberana de la Razón y del Entendimiento.

La tercera parte presenta La confianza en uno mismo y El poeta. Emerson considera que la realidad está al servicio del hombre que piensa. Y este hombre que piensa eligió la conferencia como medio de divulgación y de militancia. De ahí un estilo muy ligado al discurso oratorio y sin embargo, en un momento dado, es decir, al renunciar a su carrera religiosa y cuando decide apartarse de la influencia intelectual de las mujeres de su vida (su madre y su tía) y cuando vuelve de su viaje a los orígenes (Europa), su forma de escribir cambia radicalmente, cortando los cordones umbilicales. No se puede negar que la experiencia vital y personal son significativas en la progresión de su pensamiento. Su escritura es él, su escritura es actuación, la palabra es un mecanismo que desencadena la indagación, no el sermoneo adoctrinador y acusador del orador ex catedra de los oratorios religiosos. Es consciente de que quiere dejar impronta escrita (¿imperecedera, quizá, como el alma?), es consciente de ser en realidad. La mirada del poeta es la del visionario, él sabe, él recoge, él digiere, él despeja, él reconstruye, él crea. Su expresión se vuelve, por lo tanto, más consistente y sólida, fruto de la conciencia personal y de la responsabilidad intelectual. Y se yergue en abanderado de la trascendencia oriental, pasando por el panteísmo neopitagórico, reflexionando con los neoplatónicos hasta Zoroastro, en una fusión propicia para asentar el destino del nuevo hombre, el americano.

Decíamos que la senda vital de Emerson va paralela a su senda intelectual y reconvierte su experiencia personal en acto de pensamiento y de creación. Pero reconoce a sus mayores y a sus congéneres. No olvidemos que el individuo es un eslabón más del sistema natural y que cada uno de nosotros es responsable para con los demás y su entorno. “Every man is superior to me in sorne way and in that 1/eam of him”. Por lo tanto, la cuarta parte del libro no podía por menos que dar testimonio de la concreción ideológica del pensador encamada en las figuras ilustrativas de su obra. Para Emerson, la biografía constituye la formación y el proceso de aprendizaje del individuo en presente que desemboca en un proyecto más amplio y universal que es la historia, semilla del futuro. Si “Cada hombre busca a aquellos hombres que son de calidad distinta a la suya, y a aquellos que son buenos en su clase; es decir, busca a otros hombres, a los más otros”, los Grandes hombres para Emerson son Platón (el pensamiento), Swedenborg (la fe), Montaigne (la duda), Shakespeare (la palabra), Napoleón (la acción) y Goethe (la escritura). Son los exempla, se completan unos a otros, como formando un símbolo, un prototipo en el que convergen los valores creadores del individuo moderno edificadores de una nación en ciernes.