Imaginación y humorismo

Juan Malpartida

ABCD las Artes y las Letras

Madrid

http://www.abc.es/abcd/noticia.asp?id=13798&sec=32&num=937

Lamentablemente, cuando se menciona a Cyrano de Bergerac (1619-1655) casi todo el mundo piensa en la obra teatral de Edmond Rostand (sobre todo vía las dos célebres versiones cinematográficas), estrenada en 1897, y que tiene por asunto al autor barroco francés, al que se le debe, entre otros libros, éste: Viajes fantásticos a los estados e imperios de la luna y el sol. Aunque amplificó al personaje, relegó la obra a un discreto plano. Pero, como señala Andrés Sánchez Robayna en su informado prólogo, Cyrano de Bergerac tuvo en vida una fama tan grande «como su imaginación e Ingenio», apoyada en un espíritu materialista. Fue un escritor excéntrico y libertino, satírico y humorista. Se ha retomado la excelente traducción de Nicolás Estévanez de 1902 y las ilustraciones realizadas en 1967 por Bernard Buffet. La obra viene precedida por el célebre texto que su amigo Henri Le Bret puso a la primera edición póstuma. Por él conocemos la mayoría de los datos sobre la vida de Cyrano. Sabemos por su obra misma que tuvo un buen conocimiento de la ciencia de su tiempo y de la literatura y pensamiento clásicos, pero también de Descartes, Rabelais y Pascal. Participó en los asedios de Mouzon y Arras, pero sufrió dos graves heridas que, junto con el amor a los libros, le hicieron renunciar al oficio de la guerra. Cyrano frecuentó a poetas de su tiempo como La Mothe Le Vayer (hijo), Dassoucy y Moliere.

El materialismo de Cyrano de Bergerac está inspirado en Epicuro y en Demócrlto (defendido en parte por su amigo el científico Pierre Gassendi, interlocutor y crítico de Descartes), un pensamiento que recorre estos viajes fantásticos, realmente imaginativos: suerte de visión crítica de los valores de su tiempo en el espacio selenita. Si Cervantes en El Quijote, recorre España desde el espejo de los libros de caballerías (modelo heroico y fantástico), Cyrano se apoya en la ciencia y la filosofía crítica de su tiempo transponiendo a un mundo de imaginación su radicalismo crítico. «La imaginación humorística -afirma Sánchez Robayna- no es aquí distinta de la imaginación crítica». El lector interesado puede leer también la reciente traducción de Mauro Armiño de las Cartas satíricas y amorosas (Páginas de Espuma) en una edición profusamente anotada.

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