«Artemisa niké»

Sabas Martín

El Mundo (edición de Canarias)

Santa Cruz de Tenerife

Datos oficiales de la Federación de Gremios de Editores en España establecen en 67.822 los títulos editados a lo largo de 2004. Eso supone algo más de 2.000 títulos con respecto al año anterior y más de 7.500 con relación a 2001. Ya sé que cifras y letras no suelen formar buena pareja de baile, pero me permito aludirlas ahora para dar idea de la desmesura del mercado editorial español. Un mercado al que se supone en crisis permanente y sobre el que planea la desalentadora convicción de que se compran pocos libros y se leen menos. De todo eso hacían balance diferentes editores nacionales en el Suplemento El Cultural hace unos días. Frente a argumentos más o menos conocidos, dominados en su mayoría por la concepción mercantilista del producto cultural, poco o nada se decía acerca de lo que realmente justifica la existencia de un elemento en el que se dan tantas y tan singulares peculiaridades como es el libro. En alguna otra ocasión he hablado de literatura y mercado y del mercado de la literatura. Ciertamente, el vértigo consumista y la cada vez más feroz competencia comercial hacen que la cantidad prime sobre la calidad, con el resultado de que el lugar del libro sea ocupado por espacios de trivialidad y pobreza intelectual. Así, los papeles tradicionales desempeñados por la literatura, esos en los que se justifica y por los que cobra su peculiaridad que la distingue de las mercancías al uso y que podríamos cifrar en establecerse como vía de reflexión plural, como medio de comunicación de ideas y como sistema de interpretación de la realidad, están siendo relegados a un segundo y oscuro plano. Es la diferencia entre la literatura asumida como forma de vida y la literatura concebida como forma de ganarse la vida. Y en ello están implicados tanto escritores como editores. Aunque la responsabilidad mayor es la de los editores, culpables, al cabo, de la reiteración de clichés, de inundar las librerías con secuelas imitativas de caducidad predecible y calidad precaria. Por eso, cuando en la casi generalidad del panorama editorial español domina la obsesión por conseguir un éxito de mercado, despreocupándose de la exigencia creadora, es una buena noticia la aparición de un empeño como Artemisa Ediciones, una editorial canaria de apenas dos años de vida que acaba de hacer su presentación en el Círculo de Bellas Artes de Madrid.

Radicada en La Laguna, Artemisa Ediciones pretende, en palabras de su editora, Marian Montesdeoca, promover desde Canarias una visión y una forma de sentir universales del hecho literario. Su compromiso programático se establece tanto en el rigor de los contenidos como en el cuidado formal y estético de sus ediciones, instrumentos a través de los que se persigue obtener la presencia significativa de un sello canario en el vórtice creativo de nuestro país. En su presentación madrileña, Jordi Doce y Francisco León, directores de Artemisa niké, junto a la editora, dieron a conocer las cinco primeras entregas de esta Colección. Son cinco títulos que responden a su vez a diferentes géneros literarios y que anuncian una pluralidad temática enriquecedora. Del poeta suizo radicado en París Philippe Jaccottet se publica su único texto narrativo, La oscuridad, en traducción de Rafael-José Díaz. Ábaco ofrece una muestra de los diarios escritos por Francisco León entre 1997 y 2004. En Curvas de nivel, Jordi Doce reúne diferentes artículos literarios publicados a lo largo de cinco años desde 1997, con predominio de temas culturales ingleses. Fama del día seguido de Escrito en Arrieta es el título de la doble entrega poética de Melchor López. Y en Los rostros del tiempo Juan Malpartida recoge retratos y ensayos literarios diversos. En Artemisa Clásica la otra Colección del sello, se anuncian textos de Bierce, Sainte-Beuve, Blake, Stevenson y Wordsworth, entre otros. La apuesta es sugestiva y de mucho riesgo. La mítica Artemisa, conocida también por Diana Cazadora, bajo cuya advocación se pone la editorial canaria, tendrá que lanzar muchas flechas para vencer inercias y rutinas de la industria editorial y de sus circuitos de distribución. Quizás tras la perversión del mercado se alcance la victoria que convoca en sus ecos la palabra niké.

Presentación de los primeros cinco títulos de la colección Artemisa niké

Redacción

El País

Madrid

20.00 Presentación de los primeros cinco títulos de la colección: La oscuridad, de Philippe Jaccottet; Ábaco, de Francisco León; Curvas de nivel, de Jordi Doce; Fama del día, de Melchor López y Los rostros del tiempo, de Juan Malpartida. Participan: Francisco León, Marian Montesdeoca y Jordi Doce. Círculo de Bellas Artes. Marqués de Casa Riera, 2.