Antonio Tejera Gaspar: «La administración autonómica no tiene técnicos cualificados en Arqueología»

Eduardo García Rojas

Diario de Avisos

Santa Cruz de Tenerife

http://www.diariodeavisos.com/epoca1/2004/08/29/hoy/noticias/ciencia/P56549A.html

Antonio Tejera Gaspar ha dedicado casi toda su vida a desvelar los secretos que todavía encierra la arqueología canaria. Catedrático de esta especialidad en la Universidad de La Laguna, y autor de numerosos libros sobre este tema, Gaspar presenta ahora junto a Marian Montesdeoca Religión y mito de los antiguos canarios y San Marcial de Rubicón. La primera ciudad europea de Canarias, junto al catedrático de Historia Medieval de la Universidad de La Laguna, Eduardo Aznar.

-¿Qué pasó con aquella idea de diseñar rutas arqueológicas en las Islas? 

“El Cabildo de Lanzarote promovió en su momento que la arqueología canaria se propusiera como Patrimonio de la Humanidad atendiendo a factores como su singularidad en relación con la del resto de España, singularidad a la que yo aporté la singularidad de la singularidad porque las Islas forman un conjunto bastante diferenciado también entre sí. Entonces, una serie de colegas presentaron parte de ese trabajo, trabajo del que yo hice su defensa y al final el CICOP asumió como recomendación más que como declaración de todo el conjunto, que se diseñasen grandes rutas arqueológicas de las Islas y, en este sentido, entre los retos que tiene la Administración y los arqueólogos para los próximos años está el organizar en las Islas esas rutas, que serían guiadas y con todo el aparato didáctico necesario.”

-¿Y qué papel debería jugar la Administración autonómica en esa propuesta? 

“Pues que tiene que asumir ese reto. Tengo la impresión de que debería asumir un plan de actuación organizado, con una planificación a tres, cuatro años, en relación con la Administración y nosotros, los profesionales. Hay buena disposición, de eso no me cabe duda, por parte de los profesionales, pero falta por parte de la Administración dar ese paso, tomar las riendas porque en el caso de la Administración autonómica la arqueología es una competencia exclusiva y eso se nota en falta, porque en muchas ocasiones los profesionales nos vemos un poco desorientados al apreciar cierta falta de apoyo. La Administración debe dar una serie de actuaciones a largo plazo de aspectos que le competan junto a los profesionales, y ahí noto una carencia importante.”

-Pero ¿ha habido contactos con la Administración? 

“La relación con la Dirección General de Patrimonio es estupenda pero no existe un plan formalizado a cuatro años para ver cuáles serían las cinco o seis grandes actuaciones que los profesionales estaríamos dispuestos a acometer.” 

-¿Y qué actuaciones serían?

“En el caso de Tenerife hace falta un conocimiento en profundidad de temas que han sido novedosos en las últimas décadas como los grabados rupestres y por otro lado convendría, por ejemplo, actuar en algunos grandes yacimientos del Archipiélago, conjuntar esfuerzos. Nosotros lo estamos haciendo, aunque con dificultad, en Zonzamas (Lanzarote), y al mismo tiempo la Administración puede pedirnos a los profesionales que actuemos en esos grandes yacimientos conocidos, como El Julan, en El Hierro, en las grandes zonas arqueológicas de los grabados rupestres en La Palma y en los cuatro o cinco yacimientos existentes en Gran Canaria.”

-Pero ustedes, como arqueólogos, ¿no pueden actuar en esos yacimientos? 

“Sí podemos, pero el problema es que muchas veces yo hago una solicitud para actuar pero si no tengo continuidad… faltaría diseñar un compromiso de continuidad a un plazo relativamente amplio y la Administración debería planificarlo en ese conjunto. Ahora estamos necesitados de unos trabajos más en profundidad de la relación de Canarias con el continente africano, estamos hablando de escritura líbico-bereber, por lo que sería interesante contar con un repertorio, hasta donde fuera posible, de las zonas africanas líbicobereber conjuntamente con Canarias. El problema es que la Administración autonómica no tiene técnicos cualificados en arqueología que le sirvan de asesores y una Dirección General de Patrimonio, que entre sus competencias únicas no tiene al menos un profesional que actúe como asesor, pues ese tipo de cosas se nota y por lo tanto está fallando.”

-Visto el panorama, ¿cuáles de los descubrimientos más recientes que han tenido lugar en las Islas destacaría?

“Uno espectacular en Lanzarote. En un buen número de montañas de esa Isla se han encontrado una serie de recintos, como grandes canales excavados artificialmente en la roca, que se pueden comparar con los que ya conocíamos de antiguo, y eso creo que puede estar asociado con lugares donde se celebraban rituales, como derramamiento de agua, leche, rituales propiciatorios o de otro tipo, que coincide con una referencia que ya había descrito Abreu y Galindo a finales del siglo XVI cuando escribía que los naturales de Lanzarote adoraban a Dios en las montañas. Tengo, de todas formas, la impresión de que este fenómeno se puede repetir en otras Islas.”

-En estos últimos diez años, ¿hasta qué punto han cambiado los profesionales de la arqueología su percepción de los aborígenes canarios?

“Pues bastante. Podemos decir que el conocimiento, sin ser definitivo, ha avanzado mucho en aspectos como la aparición de nuevos tipos de escritura en Lanzarote y Fuerteventura, que no se conocían hasta hace 20 años, también en materia de grabados rupestres. Hemos avanzado, igualmente, en análisis específicos, como la alimentación, sus sistemas de pesca. Ahora mismo hay una discusión interesantísima que gira en torno al primer descubrimiento de las islas Canarias, es decir, el momento en que se produce el primer poblamiento del Archipiélago. Hay numerosas hipótesis, y en este aspecto la labor que ha realizado Marcos Martínez es muy interesante porque nos ha puesto en camino de que todo este tipo de cuestiones relacionadas con el supuesto conocimiento de las Islas no es real, pero todos esos datos registrados gracias a escritores griegos y latinos sí pueden ser entendibles como hechos reales. Ahí se ha producido un acotamiento espacial y cronológico muy preciso.”

-¿Y cuál es su hipótesis del primer descubrimiento de las Islas?

“Yo creo que las Islas se descubren en época romana, probablemente a mediados del siglo l antes de Cristo y no los fenicios como apuntan otros expertos. El poblamiento está, además, asociado a los romanos, ahí está la insurrección de los bereberes en el norte de África. La isla Capraria que cita Plinio en el libro VI de su Historia Natural, pues yo he encontrado unos pueblos caprarienses en la zona de Argelia, la pregunta es ¿los canarios dan nombre a Canarias y los caprarienses a Capraria? Respecto a los fenicios no hay por el momento ninguna evidencia arqueológica contrastada que nos indique que conocían nuestras Islas.”

-¿Y de la época romana?

“Es verdad que las evidencias son muy escasas, pero las referencias que hay en los textos son perfectamente contrastables. EI texto escrito por Plinio de Juba describe a las Islas y es de una veracidad extraordinaria, eso sí, con algunos elementos fantasiosos. En todo caso, y si es verdad que las Islas están pobladas por gente traída por los romanos, sea como castigo o toma de posesión, sería muy difícil que quedasen evidencias, porque tendría que haber habido continuidad.”

-La pregunta del millón, ¿desaparecieron los aborígenes cuando se produjo el segundo descubrimiento por los castellanos?

“Gabriel Betancor leyó el año pasado una tesis doctoral sobre una de las asignaturas pendientes que teníamos y que por fin se está empezando a cubrir: cómo se vertebró la sociedad aborigen con el mundo posterior. De desaparición nada, sí que hubo una notable disminución de la población, sobre todo por enfermedades que hasta la irrupción de los castellanos no conocían, pero hay documentos lo suficientemente abundantes que revelan que muchos aborígenes continuaron con sus labores de pastoreo y otros se integraron en la sociedad por la vía de la Iglesia, tras la conquista. También sabemos que durante algún tiempo, al menos durante todo el siglo XVl, los aborígenes mantuvieron una

serie de elementos que los identificaban a unos con otros, eso lo demuestra la obra de Betancor, que señala que la población aborigen, sobre todo en las Islas grandes, se mantuvo perfectamente.”

-¿Se atrevería a dibujar un retrato robot del aborigen canario?

“No es posible hacer un retrato homogéneo. Tienen un mismo origen africano, pero su procedencia es diferente. Herodoto escribía en el siglo V antes de Cristo que en Libia había muchos pueblos y que cada uno de ellos tenía su punto de vista racial, cultural, su organización social, sus ritos funerarios… Lo mismo pasa con los aborígenes canarios.”

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In memoriam. Emilio Alfaro Hardisson

Mariano Vega Luque

Diario de Avisos

Santa Cruz de Tenerife

Emilio Alfaro Hardisson, jovencísimo directivo del Ateneo de La Laguna, fallecía súbitamente el pasado fin de semana en Zaragoza. Emilio contagiaba a todos con su entusiasmo, con su sonrisa y mirada transparente. Licenciado en Historia, con Sobresaliente cum Laude en su tesina, tenía en su haber varias publicaciones sobre su especialidad en protocolo. Desde hace unos años, Emilio era técnico de archivos en el Archivo Histórico Provincial de Santa Cruz de Tenerife. En el Ateneo de La Laguna, donde llevaba la secretaría de la sección de Audiovisuales, presentaba hace muy poco su primera obra literaria, Ánimo, valor y miedo, que es una muestra clara de su personalidad, de su constante observación de personajes y cosas, de sí mismo y de la vida, de su curiosidad, ternura y humor.

Con Emilio daba gusto conversar, era la imagen viva de la atención. A preguntas suyas, yo le conté un día cómo y por qué me decidí a ser presidente del Ateneo de La Laguna. Y la verdad es que se lo conté todo, hasta cómo acepté finalmente mi candidatura, estimulado por mis amigos, con dudas sin embargo antes y después. Le dije, porque así fue, que en una cena oí decir al pintor Pedro González que llega un momento en la vida en el que uno ha de prestar servicio público a la comunidad en la que vive. Pedro exponía así por qué un día se decidió a ser alcalde de La Laguna, y lo que para él había supuesto desempeñar ese cargo. Fueron seguramente sus palabras las que más me animaron a aceptar por último mi candidatura a la presidencia del Ateneo.

Le confesé luego lo que me pasó por la cabeza cuando me senté en la silla que ocuparon personalidades muy importantes de nuestra cultura, y el temor que entonces tuve de no acertar en la tarea que ellos afrontaron con tanto rigor. La nómina de presidentes del Ateneo es ciertamente singular. Recordé con Emilio que tuve el honor de pisarlo por primera vez en compañía de Alfonso García Ramos, y mientras se lo relataba acudía de nuevo a mi mente su voz grave, su cariñosa mordacidad, su humor y su lúcido pensamiento. Me extendí a continuación en otras figuras ilustres a las que había conocido también, y por las que había sentido especial admiración, como José Peraza de Ayala, Alberto de Armas y Gumersindo Trujillo. Son muchos ya los presidentes del Ateneo, una lista que encabeza José Hernández Amador, presidente en 1904, año de su fundación.

Lo que no le conté a Emilio entonces, es que lo que más temí acaso desde la presidencia del Ateneo era decepcionar a los más jóvenes, y que él era para mí símbolo de la presencia joven en nuestra Junta Directiva. Su mirada era limpia, como dije, transparente, y su sonrisa parecía suspendida en los más leve y auténtico. Lo que no le dije a Emilio es que en más de una ocasión pensé que seguramente buscaría su rostro cuando terminara nuestro trabajo en el Ateneo. Que rastrearía en su gesto y en sus palabras los posibles aciertos y desaciertos de nuestra gestión, en el reto del 1º Centenario sobre todo. Y que temí especialmente ese instante.

No lo podré hacer, queridísimo compañero. Sí te devuelvo ahora la dedicatoria que me hiciste de tu hermoso libro, a la que añado los nombres de las mujeres que más te aman: a Emilio, Toñi y María; a África, Carolina, Nana y María; y a Ana y Dolores, con mucho cariño y admiración.