Los cuentos de Ulises Ramos

Juan José del Rey Poveda

Espéculo. Reseñas, críticas y novedades, nº 27 (Universidad Complutense de Madrid)

Madrid

http://www.ucm.es/info/especulo/numero27/uramos.html

El escritor Ulises Ramos acaba de publicar un libro: Con cierto cuento. Como su nombre indica, el lector se va encontrar con un grupo de relatos en torno a una temática que se repite a lo largo de toda la obra: la música, las drogas, la cultura urbana occidental, la burguesía y la economía. Música y relato se aúnan para crear literatura: concierto cuento.

La crítica lanzada contra todo tipo de poder cultural es palmaria. Así, en el primer cuento del libro -“Saliva revulsiva”- leemos la siguiente declaración de intenciones: “Nunca me han gustado esos ambientes encopetados de los actos que organizan las sociedades culturales de las capitales de provincias, donde a los espectadores parece importarles más que se les vea que lo que ven” (pág. 13). Se trata del ya antiguo tema de que el arte no es una exhibición del poder, por más que las clases económicamente acomodadas así lo crean. Ulises Ramos mediante una bella metáfora caracteriza a estas clases como “mentes engominadas” (pág. 15). Está clara la posición del escritor. Al aparecer como el primer cuento de la obra, indica la gran importancia que le concede el creador.

Un tema ya clásico de la literatura desde principios del siglo XX es la deshumanización y la violencia contra el ser humano. El relato “Las máquinas” nos traslada a un futuro en que los seres vivos son esclavos de tales artilugios, que sienten de la misma manera que una persona sádica. El narrador llama la atención sobre el poder que se basa en la opresión, en la dictadura de los más fuertes. Después de la primera guerra mundial y el nazismo, la violencia es la espada de Damocles de la humanidad. Y siempre tenemos que estar alerta ante esta amenaza.

Juventud, drogas, alcohol y música actual son cuatro cosas que tienen mucha relación en la cultura actual. Muchos cuentos se ocupan de esta relación, a modo de descripción y sin juicio de valores. En realidad, todos los relatos giran alrededor de estos cuatro elementos.

Sin duda, el desarrollo económico y cultural todavía no está presente en todos los lugares de España. Y esto constituye una reflexión de varias narraciones, como “Camarón”, en el que leemos: “La Isla está hecha de contrastes. El arte más sublime y la necesidad perentoria viven en un mismo estómago” (pág. 51). En “Un rollo que te cagas” aparece el retrato de un joven sin cultura ni educación que trata de asegurar su existencia mediante el matrimonio con una chica de dinero, pero ambos mundos no son compatibles y él lo acaba asumiendo, según le echa en cara otro vividor: “ya cortó el rollo con la guiri y pa mí que el nota está colgado men porque mira que dejar a la chorba esa que está de buena que te cagas y encima tiene pasta men que te casas con ella y a vacilar colega” (pág. 82). Este último relato es una bella demostración del lenguaje de gente que no ha accedido a la cultura y cuyo valores morales son el dinero y la comodidad. Es una faceta de la España más negra, que por desgracia aún existe.

Humor, sarcasmo y crítica se funden en el relato “Los más vendidos”, que es también un construcción literaria, una invención burlesca para denunciar el dominio de los medios de comunicación y las grandes empresas, que encumbran a su gusto a los cantantes y crean gustos musicales. Tampoco escapa la crítica a cierta cultura canaria, que se basa en la poca calidad, con la Orquesta Batata y su Canchanchan Power. Es significativo semánticamente el título de la canción, en que el autor une un vocablo canario y otro inglés y cuya traducción puede ser: “Poder de la persona despreciable”. En su crítica a la música de baja calidad canaria, también cita a Los magos de la Perdoma con su canción Turbofashion y Amelie White and The Jonathans y su Tradición canaria. Hay que resaltar la meacla burlesca de inglés y castellano. Todo el cuento “Los más vendidos” es una parodia de los cantantes de moda, que dominan la cultura de adolescentes y jóvenes y que crean productos efímeros. Precisamente lo efímero del “arte” musical actual es el asunto de “Mi carrera musical”, que es la historia de muchos cantantes jóvenes sin verdadero talento y que terminan dedicándose a los negocios cuando ya no están en el candelero.

La cultura de masas tiene una vertiente negativa: la mayoría de la gente tiene los mismos gustos, gustos que en parte ha creado una serie de empresas y que la publicidad lanza a la fama. De ahí la narración Rebañorrock o “el rebaño va entrando en el corral de la diversión” (pág. 73). Junto a ello, aparece la denuncia de artistas que se creen dioses en un relato construido con un lenguaje vulgar: “Es la movida de la fama”. Cantantes a los que la publicidad ha convertido en héroes de las masas de adolescentes y jóvenes. Una divertida parodia de todo esto la encontramos en “Spotpop”, en la que se trata el tema del artista mediático.

Muchas veces desconocemos las culturas que nos rodean, por ejemplo la africana. Y, sin embargo, nos llega cualquier producto cultural americano rápidamente. Lo africano lo entendemos desde Europa bajo calificativos como primitivo y primigenio. Ulises Ramos reivindica la necesidad de entender a África tal como es, no desde nuestra óptica europea. En varios relatos trata esta cuestión. Es importante que el último cuento del libro aborde el contraste entre Europa y África visto desde la música. Mientras una familia africana y sus amistades disfrutan enormemente con las canciones que ellos mismos interpretan y la alegría va más allá de la canción (“Cada canción termina con una explosión de comentarios alegres sobre alguna estrofa especialmente ingeniosa”, pág. 175), en Europa nos encontramos con un grupo de burgueses en cuyas “caras no se trasluce el goce que les debe producir la audición”, pág. 176. Por otra parte, el público europeo no puede disfrutar porque no comprende al divo, que canta en italiano, y porque la seriedad les impide manifestar su entusiasmo ante la obra. Un público, pues, que paga y que cree en la cultura como un adorno del mucho dinero que posee.

Los cuentos de Ulises Ramos se caracterizan por su brevedad. De este modo, pocas líneas pueden construir un relato y, como mucho, tendrá una extensión de tres páginas. Sin duda, es una característica del cuento contemporáneo, a diferencia del decimonónico. Por otra parte, la retórica está supeditada a una intención moral: la denuncia de una situación con la que no comulga el narrador. Veamos un ejemplo. Su título ya encamina al lector: “Ceremonia grotesca”. Su ubicación en un espacio realista, la base militar de Hoya Fría en Tenerife, es otro dato que crea verosimilitud a los ojos del lector. El argumento es mínimo: un corneta novato emite notas en falsete mientras se descuelga la bandera y por eso es arrestado e insultado. Este argumento tan pequeño sirve para ridiculizar los excesos formalismos y la importancia exagerada que se concede a algunas ceremonias, desde el punto de vista del narrador. El final del relato es terrible: “Un momento de diversión siempre viene bien cuando se está secuestrado para servir a la patria” (111). Literatura, pues, como denuncia.

Otro rasgo interesante de los cuentos de Ulises Ramos es que son un mosaico de la cultura actual que tienen los jóvenes. A veces puede el lector pensar que se incide mucho en aspectos negativos como la música de masas, drogas y alcohol. Pero también aparecen otros como la cultura, la interculturalidad, la creación artística o el disfrute del arte. Perspectiva, por lo tanto, múltiple para una sociedad diversa y llena de contrastes.

Con cierto cuento es una obra que agradará a todo lector que ame la literatura y quiera reflexionar sobre la variada cultura contemporánea.

Ramos conjuga pensamiento y relato en su nueva obra

Redacción

El Día

Santa Cruz de Tenerife

“Desde el lateral izquierdo del escenario aparece un grupo numerosos de hombrecillos sucios y desnudos que miran en todas las direcciones con ojos asustados. De pronto, desde el lado opuesto, surge media docena de ingenios mecánicos de aspecto estúpido que se desplazan a gran velocidad. Comienzan a perseguir sin descanso a los hombrecillos, que huyen despavoridos. Cuando alcanzan a alguno, de sus anatomías metálicas brotan artilugios extensibles que chisporrotean al contacto con la carne y los humanos salen despedidos por el aire o se revuelcan de dolor, mientras su sangre derramada se vuelve verde o violeta a la luz de los focos…”. Este es un extracto de Con cierto cuento, obra de Ulises Ramos, repleta de pequeñas historias, modernas descripciones y pensamientos recurrentes.